Wednesday 26 January 2022

APROVECHANDO EL FREEZER

Tengo amigas que dicen que guardan libros en el freezer porque lo tienen vacío.

Es cierto que nosotros no tenemos la costumbre que tienen en otros países, donde comprar comida congelada es la cosa más normal, aunque tampoco tenemos la increíble variedad que tienen ellos. Además, conozco mucha gente que si le ofrecés algo que estaba en el freezer te dice: no, gracias, si estaba congelado no.

Entonces, si no les gusta la comida que pasó por el freezer, ¿para qué podemos usarlo?

1- Hierbas frescas

Muchas veces tenemos que comprar una bandeja de tomillo o de orégano para condimentar un plato que decidimos hacer. ¿Y que hacemos con el resto? Dos veces en la misma semana no vamos a comer un plato con romero, por lo tanto podemos guardar las hierbas frescas que no usamos en el freezer, en bolsas herméticas con nombre para identificarlas. Y hasta las podemos guardar ya picadas.

2- Vino

Alguien dijo: el que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué vino? Pero puede pasar que el que no toma vino haya tenido invitados y le hayan quedado algunas botellas por la mitad. Una forma práctica de guardarlo es llenando una cubetera de hielo con el vino restante. Una vez congelado se puede guardar en bolsas. Sirve para desglasar alguna preparación, como puede ser un risotto o una salsa, para aprovechar los jugos y la grasa de la cocción.

3- Cítricos

¿Te regalaron muchos limones y se están poniendo feos? Guardá el jugo en el freezer, como el vino. Acordate que lo que se descongela no puede volver al freezer en las mismas condiciones, por eso conviene congelar en porciones pequeñas.

4- Fondos de cocción

Al preparar una carne o un pollo al horno, queda pegado en la asadera el fondo de cocción, que además es difícil de lavar. Si levantamos esos jugos, sobre la hornalla o en el horno, con un poco de vino, agua o jugo de naranja, podemos guardarlo en el freezer y nos servirá como base de una salsa, aportándonos todo su sabor.

5- Bolsa de verduras

Cuando compramos puerro normalmente desechamos la parte de las hojas, lo mismo con el apio. Para aprovechar esa parte de las verduras, hay que tener en el freezer una bolsa (llamémosla la bolsa Misanplás) donde poder ir guardando todos los restos, ya sean frescos o esa zanahoria que ya no está para rallar o esa media cebolla que se va a poner fea. Las verduras congeladas se parten con las manos y podemos aprovecharlas para preparar un caldo para un risotto o para cualquier otra preparación, y es mucho más rico que el concentrado. Sólo resta agregarle un poco de sal al agua, unos granos de pimienta y alguna hojita de laurel. Si sobra caldo, como las verduras estaban crudas y luego cocidas, se puede guardar nuevamente en el freezer. Para eso utilizo vasos de plástico, de los de cumpleaños, que una vez congelados guardo en otra bolsa.

6- Bolsa para huesos

La carcaza del pollo es la base para hacer un fondo de ave, que es a su vez base de muchas salsas. Por lo tanto, hay que guardarla. También las puntas de las alas, no tienen carne pero aportan sabor.

IMAGEN: © MISANPLAS

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