Wednesday 23 September 2020

CÓMO INTEGRAR UN MENÚ

Ya sea para una ocasión especial o para la comida de todos los días, es muy importante saber elegir el menú para crear, desde el primer plato y hasta el final de la comida, un equilibrio saludable y delicioso. En general, lo que se busca es que los platillos combinen entre sí en cuanto a sus sabores y texturas, pero también que se logre un equilibrio nutricional y, claro, que la totalidad de la comida ofrezca una combinación visual interesante.

Lo más sencillo es elegir primero el plato fuerte, para combinar con él la ensalada, las guarniciones, la sopa y el broche de oro del postre.

Si se trata de un menú para una ocasión especial, lo más recomendable es conocer o informarse acerca de las preferencias de los comensales antes de decidirlo. Si son alérgicos a algún alimento, si tienen alguna condición de salud que les impida consumir algún ingrediente o especia, si son vegetarianos, si su religión les limita de alguna forma. Todo esto nos permitirá estructurar un menú mucho más satisfactorio tanto para ellos como para nosotros como anfitriones. Si no tienes oportunidad de informarte, lo mejor es que no incluyas ingredientes poco comunes y que no optes por platillos exóticos, muy picantes, difíciles de comer o de difícil digestión. Elige algo que satisfaga fácilmente distintos gustos tomando en cuenta también la temporada del año, no sólo por los ingredientes, sino por el clima, gracias al cual pueden apetecerse algunas cosas más que otras.

Un aspecto importante para cualquier menú es no repetir los ingredientes básicos. Desde luego, hay algunos como la cebolla, la crema o los quesos que aparecen en muchísimas recetas y que se pueden servir sin problemas en la sopa y el plato fuerte. Sin embargo, hay que evitar que el sabor más importante coincida en dos platos: una crema de tomate seguida de una pasta a la pomodoro no es muy buena idea.

De la misma forma, se debe evitar que los colores y las texturas presentes en el menú sean muy uniformes. Cabe recordar que gran parte del interés particular de un plato se puede perder en gran medida si servimos otro similar. Por ejemplo, no sería nada agradable ofrecer un quiche como plato fuerte y un pastel o una tarta en el postre, ya que se trata de dos recetas similares y se opacarían mutuamente.

Igualmente, hay que evitar repetir las salsas y los sabores esenciales: una pasta al pesto acompañada de una ensalada con albahaca quizá no sea la mejor manera de resaltar el increíble sabor de esta hierba.

Finalmente, para el postre se deben tomar en cuenta no sólo estas consideraciones, sino el peso de la comida que se sirvió. Si se trató de una comida ligera quizá pueda ofrecerse algo más sustancioso en el postre, como un strudel o un tiramisú. De otra manera, será mejor optar por algo ligero, como una mousse o un poco de helado, a fin de no causarles pesadez o problemas digestivos a los comensales.

Cuando se trata de organizar el menú cotidiano, es importante que además de estas recomendaciones buscar un equilibrio nutricional. Entre otras cosas, planear un menú para la semana permitirá calcular el tiempo de que se dispone y organizarse con recetas adecuadas; las compras serán mucho más fáciles y efectivas, pues no se desperdiciará ningún ingrediente ni habrá necesidad de salir a buscar algún otro en el último momento.  Asimismo, al planear por adelantado los menús semanales se puede tener una visión de conjunto de aquello que consumimos, por lo tanto, pueden buscarse opciones más equilibradas y ricas en todos los nutrientes.

Hay que procurar que haya alimentos de todos los grupos; que las verduras sean variadas, para que aporten todo tipo de vitaminas y minerales; que las grasas no sean muy abundantes y que las carnes blancas sean más frecuentes que las rojas. Recuerdar que las frutas, las verduras, los lácteos y los cereales son alimentos que se deben consumir diariamente, mientras que las pastas, el arroz y las papas, por su alto contenido de carbohidratos deben limitarse a dos o tres veces por semana. Los pescados y las carnes deben ingerirse de tres a cuatro veces a la semana y los huevos no deben sobrepasar las cuatro piezas semanales, a menos que haya una contraindicación médica.

FUENTE: D’gustar

IMAGEN: © MISANPLAS

Powered by WordPress. Crossover Theme by AWESEM.