Thursday 28 May 2020

HABAS

Un plato generoso de habas frescas y otras verduras garantiza la mitad de la fibra necesaria para todo el día. La semilla de haba cruda contiene un alto contenido en proteínas y buenos valores para el potasio, el calcio, el magnesio, el fósforo y el hierro, en comparación con otras leguminosas. El valor de estos elementos nutritivos se duplica o se triplica en las habas secas, frente a las frescas. No obstante, durante la temporada de recogida de las habas frescas, estas leguminosas son buena fuente de fibra y de vitaminas del grupo B, como los folatos y la niacina.

Las habas se comportan como verduras en el aspecto nutritivo, mientras que en el aspecto energético apenas proporcionan 54 kcal por cada 100 gramos, cuatro veces menos energía que la misma cantidad de granos secos. Sí hay que considerar la forma de cocinado, ya que la costumbre de acompañarlas con abundante jamón o panceta, así como ser muy generosos con el aceite al guisar las habas, desvirtúa por completo la ligereza de estas leguminosas frescas.

Las habas frescas se digieren mejor y tienen hidratos de carbono de mejor asimilación que las habas secas.

Las verduras de hoja verde y legumbres frescas, como las habas y los porotos, son las mejores fuentes vegetales frescas y naturales de folatos y aportan una cantidad nada despreciable de hierro.

CONSERVACIÓN

Las habas frescas se conservan durante tres o cuatro días en la heladera o en un lugar fresco y seco. Soportan muy bien el congelado hasta tres meses, si bien antes de congelarlas, conviene escaldarlas. El escaldado consiste en calentar las habas en agua hirviendo durante dos minutos, dejarlas enfriar y congelarlas una vez que las semillas estén frías. De esta forma, tras descongelarlas, las habas ya están listas para añadir a todo tipo de platos.

Las habas que se consuman frescas y verdes, sin dejar madurar y secar la semilla, se recolectan cuando las vainas alcanzan unas tres cuartas partes de su volumen final. A medida que maduran, los azúcares naturales que forman parte de su composición se transforman en almidón y el fruto pierde su dulzor agradable y su consistencia tierna.

FUENTE: Eroski Consumer

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