Thursday 21 February 2019

MESA PARA UNO Y AUSENCIA DE CARTAS

La gastronomía vive una época de esplendor. Basta con echar un vistazo a la oferta televisiva para que uno se dé cuenta de que los chefs (y los aspirantes a ídem) son la nueva gallina de los huevos de oro. Y dejando a un lado a los profesionales, semi profesionales y amateurs que difunden sus trucos y recetas a través de la red, encontramos a golpe de scroll el diario gastronómico visual que amigos y conocidos comparten religiosamente a través de Instagram. El comer, una necesidad básica para el ser humano, ha dado paso al “buen comer” y el sibaritismo se ha extendido desde los fogones profesionales hasta la cocina de nuestra casa para democratizar la gastronomía de altura. Hoy cualquiera puede sentirse cocinero sin haber pasado antes por la cocina.

Es por ello que una de las tendencias que encontramos en el mundo de la gastronomía poco tiene que ver con lo que te sirvan en el plato. El valor añadido aquí es algo que por muchos pasos que siguieras en tu cocina no podrías recrear: una experiencia. Así, encontramos restaurantes donde sólo aceptan reservas para uno, restaurantes sin carta donde tendrás que confiar ciegamente en el chef y restaurantes que parecen sacados de una película de ciencia ficción. ¿Será la ecuación calidad, diferenciación y experiencia el futuro de la gastronomía?

E-TABLES INTERACTIVAS

Para hablar de futuro nada mejor que adentrarnos en Inamo, un restaurante situado en el vibrante Soho londinense. Ideal para aquellos maniáticos del control o para los que no se han perdido ningún capítulo de Black Mirror. Noel Hunwick, director y creador junto con Danny Potter de Inamo, explica:“Hace nueve años Danny y yo estábamos en un restaurante intentando captar la atención del camarero para pedir otra ronda de bebidas. Siempre habíamos soñado con implantar la tecnología dentro de la gastronomía y entonces nos preguntamos si no sería estupendo tocar la mesa y que el camarero apareciese con un par de bebidas o te trajese la cuenta”. Y así nació la idea. En 2005 patentaron su mesa interactiva, en 2008 abrieron el restaurante en Soho y dos años más tarde abrieron otro en St. James.

“En Inamo el cliente tiene el control: utiliza un panel para interactuar directamente con nuestro sistema. Pueden pedir lo que quieran, tener la cuenta cuando quieran y llamar al camarero tocando un botón”, prosigue. “Además de ver la carta en pantalla y mandar su orden directamente a la cocina, nuestra mesa interactiva ofrece mucho más”.

En Inamo puede verse cómo están preparando tu cena en directo gracias a su Chefcam, cambiar el ambiente alterando los colores, estampados e imágenes que se proyectan en la mesa, uno puede entretenerse con diferentes juegos de mesa, consultar a dónde ir después con ofertas de ocio de los alrededores e incluso pedir un taxi que te esperará a la salida. Sus creadores quieren que los clientes tengan el máximo control en un restaurante altamente funcional.

¿Elimina todo esto el factor humano? En absoluto. Los camareros siguen existiendo (al menos por ahora) con la diferencia de que quedan liberados de paseos innecesarios alrededor de las mesas y socializan mejor con el cliente. Sin embargo, esta futurista visión de la gastronomía todavía es una excepción: “La industria de la restauración es lenta en la adopción de las nuevas tecnologías, pero creemos que será algo que se irá implementando poco a poco mediante el uso de tabletas o aplicaciones que hagan más sencilla la experiencia del cliente”.

¿MESA PARA UNO? ADELANTE

EENMAAL se encuentra en Amsterdam y es el primer restaurante del mundo que sólo tiene mesas unipersonales: “Tú eres tu propia compañía”, nos cuenta Marina Van Goor, directora y creadora de este concepto que ya se ha extendido a Londres en forma de pop up store. “Queremos crear un lugar atractivo que sirva para la desconexión personal, hemos notado que en una sociedad hiperconectada el ser humano tiene una creciente necesidad de desconexión pero al mismo tiempo es difícil encontrar lugares para hacerlo: parece que todo el mundo debe estar disponible las veinticuatro horas”, continúa Marina Van Goor.

“Y luego está el estigma, claro”, señala. Salir a cenar fuera de casa se ha convertido en un acto social, en un restaurante se espera que una persona esté rodeada de amigos o familiares y de no ser así, la sociedad cree que esa persona es solitaria o sencillamente triste: “Lo que nosotros pretendemos es que disfrutar de un tiempo para uno, sin preocupaciones, tenga connotaciones positivas”. Y pese a dar pie a confusiones, Marina Van Goor afirma que EENMAAL no es un restaurante destinado a “singles”: “La mayoría de nuestros clientes simplemente quieren disfrutar de esta experiencia, hay también muchos foodies, viajeros y amantes de la gastronomía en general”

ADIÓS A LAS CARTAS

Otra de las innovaciones en el mundo de la gastronomía es romper con la carta. O limitarla mucho. Le Relais de Venice es uno de los mejores ejemplos, en este coqueto restaurante francés con sede en París, Londres o Nueva York sólo hay que decirle al camarero cómo te gusta la carne, ya que su especialidad es a la vez su única oferta: entrecot con papas. Pese a la simpleza de la carta, Le Relais es un gran éxito, prueba de ello son las largas colas en la calle en horas punta. Siguiendo la línea de la No Carta podemos encontrar lugares como Musselmen que sólo sirve mejillones al estilo belga, es decir, con una salsa de crema y papas fritas. Burguer & Lobster, donde hay que elegir entre langosta o hamburguesa para cenar o uno de los grandes hits del pasado otoño en Londres: Bubbledogs & Champagne (panchos y champagne), precursor del madrileño Bocadillo de jamón y champán. Parece que en la sencillez está el éxito.

Aunque si hablamos de verdaderas experiencias (y no sólo de ahorrarle tiempo a los indecisos y paciencia a los camareros) nada mejor que The Bingham, un restaurante situado al suroeste de Londres que será la delicia de aquellos paladares aventureros. Todo empezó con un análisis de la conducta de los comensales, según cuenta el manager a London Evening Standard, dándose cuenta de que cuando una persona sale a cenar fuera por lo general termina escogiendo algo que sabe con certeza que no le decepcionará. Así, se fijó en que casi todo el mundo terminaba pidiendo filete con papas, uno de los platos menos elaborados del menú y quiso hacer algo al respecto. De este modo y junto a Mark Jarvis, jefe de cocina, decidieron crear este novedoso concepto: un menú único para cada mesa, elaborado al momento con la garantía de que todos los ingredientes serán de temporada, donde los camareros preguntan a los comensales si tienen alguna alergia o si no desean comer algún alimento en concreto. A partir de ahí, todo es sorpresa. Existe incluso la posibilidad de que el chef escoja también la bebida que acompañará al menú, que puede ser vino, un cocktail o incluso una Coca-cola. Estos menús misteriosos cuestan entre 30 y 50 libras y garantizan que no acabarás comiendo lo mismo de siempre.

EL FENÓMENO DE LOS RESTAURANTES EFÍMEROS

Las pop up stores se han convertido en un auténtico furor: representan el ahora o nunca gastronómico dentro de un ecosistema donde todo cambia velozmente y lo que hoy está de moda mañana habrá pasado a los anales de la historia. Son también un experimento antes de lanzarse a la costosa aventura que supone abrir un restaurante. Un sistema de prueba y error donde un emprendedor puede comprobar si su futuro negocio satisface al exigente público.

Tincan es uno de estos restaurantes de tiempo de vida limitado: pasó por Londres y abrirá pronto en Nueva York. ¿Qué ofrecen? Latas de conserva o como ellos lo llaman “pescado gourmet”. Allí pueden degustarse latas de atún o sardinas de cualquier parte del mundo y pese a la duda de si el restaurante funcionaría a largo plazo, lo cierto es que su pop up store ha sido la comidilla del Soho durante sus seis meses de apertura.

“Somos lo que comemos” dice la sabiduría popular. En tiempos del like y el favorito es posible que quizás seamos también cómo lo comemos y dónde lo comemos. O en palabras de Marina van Goor de EENMAAL: “Salir a cenar se ha vuelto algo más y más popular. Degustar una cena de calidad en un lugar especial te lleva a crear una nueva historia… y en este momento a la gente le gustan las historias”.

FUENTE: El País

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