Friday 18 August 2017

¿SE COME LA CORTEZA DEL QUESO?

El queso, ¡qué rico manjar para muchos! pero nunca les ha surgido la duda de… ¿podemos comer la corteza del queso?

La costumbre para la gran mayoría es siempre la misma, quitarla; pero seguro que en muchas ocasiones hemos comido algún trozo con corteza incluida.

Pero, entonces… ¿se come o no se come? La respuesta es sencilla, depende de la composición de la corteza. Según la Norma de Calidad de Quesos, está permitida la utilización de distintos materiales en la corteza del queso y es ahí donde vamos a diferenciar cuáles son comestibles y cuáles no.

DISTINTAS CORTEZAS

Corteza natural: la que podemos comer. Son quesos cuyas cortezas se someten a procesos de lavado y cepillado y que se suelen caracterizar por tener un sabor amargo y, en ocasiones, un recubrimiento superficial de moho o pelusa.

Algunos ejemplos de cortezas de quesos que se pueden ingerir son: semicurados o semiblandos, quesos de cortezas blandas como el Brie o Camembert, quesos con cortezas mohosas como el Roquefort y por último, quesos con corteza dura como el Emmental, Parmesano o Idiazabal.

Corteza artificial: no se debe consumir. Las cortezas de estos quesos pueden estar realizadas con todo tipo de materiales sintéticos y ceras para protegerlos y controlar su proceso de maduración. Son esos tipos de quesos que a simple vista tienen una corteza con “aspecto de plástico”.

A partir de aquí y conociendo la diferencia entre ambas, el consumo de la corteza de los quesos naturales va en gustos. Se coma o no se coma, pocos nos podemos resistir al gustazo de disfrutar de un buen queso.

FUENTE: Vitónica

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