Friday 17 September 2021

ELEGIR CAFETERA NO ES TAN FÁCIL

Parece que mentira que haya tantas maneras diferentes de preparar una única bebida. Alrededor del mundo nos gusta beber el café de muchas formas distintas, y por ello hay muchos tipos de cafeteras, cada una con unas características diferenciadas.

Hoy vamos a adentrarnos en el apasionante y fascinante mundo de la tecnología de las cafeteras para conocer cuáles encajan mejor en nuestros gustos y en nuestros hábitos de consumo. Y también para ver si nos ilumina la bombilla, que aún estamos a tiempo de que los Reyes Magos metan una cafetera en la alforja de los camellos.

TIPOS DE CAFETERAS

Aunque hay por ahí algunas cafeteras extravagantes, como las cafeteras al vacío o las de infusión en frío, los tipos de cafeteras más comunes son los siguientes:

Cafetera italiana o Moka

italiana

Se trata de una cafetera muy popular en Italia, España y otros países mediterráneos, ya que técnicamente es capaz de preparar un espresso, pues el vapor de agua en su interior alcanza los 1,5 bares de presión, pero aun así su funcionamiento es muy sencillo.

Está compuesta por dos cuerpos con forma de tronco de pirámide octogonal. En el cuerpo inferior se vierte el agua y se coloca un pequeño recipiente con forma de embudo, donde se pone el café molido. Al calentar la cafetera, y por ende el agua, ésta asciende a la parte superior, infusionando el café por el camino.

El éxito de estas cafeteras radica en su simplicidad y pequeño tamaño. Además de que son realmente económicas y producen un café bastante bueno si lo preparamos correctamente (la cantidad de café y su prensado en la parte inferior condicionan su sabor).

Su inventor fue Alfonso Bialetti (que hace 80 años la ideó imitando el funcionamiento de una lavadora de la época) y también porque tiene un encanto retro.

Otra de las ventajas de las cafeteras italianas es que pueden preparar varios cafés a la vez, todo depende del tamaño de la cafetera. Hay cafeteras desde una sola taza hasta nueve tazas o incluso 12, aunque las más habituales son de tres y de seis tazas. La desventaja, que si tienes una demasiado grande, sobra café, y luego recalentado no es lo mismo.

Cafetera americana o de goteo

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Esta es una cafetera fácil de reconocer, porque la hemos visto en centenares de series y películas, con los protagonistas sirviéndose un café de su jarra en la oficina o con una camarera ofreciendo rellenar la taza en un bar de carretera.

Su tecnología es más sencilla que la de la cafetera italiana. El agua situada en el depósito se calienta y se hace pasar por un filtro (normalmente de papel) donde está situado el café. Al tratarse de un filtro bastante denso, el agua pasa lentamente, gota a gota (de ahí su otro nombre) depositándose en la mencionada jarra una vez infusionado el café.

Esta jarra está situada sobre una placa metálica con una resistencia que mantiene el café caliente, aunque si el café lleva mucho rato preparado, y se ha enfriado y calentado varias veces, no estará especialmente bueno. Claro que estas cafeteras tampoco se caracterizan por dar un café demasiado intenso o con cuerpo.

No obstante, las cafeteras americanas tienen sus ventajas: no hay que estar pendientes de ellas e incluso las podemos dejar listas por la noche y programarlas para que nos preparen el café justo cuando nos suene el despertador. Así nos levantaremos con olor a café por la mañana. Además, son bastante económicas.

Cafetera francesa o de émbolo

La cafetera francesa es una de las cafeteras más sencillas de todas, y además una de las más valoradas, ya que ofrece un café con un buen sabor y gran cuerpo. Como contrapartida, tiene un proceso de preparación un poco más complicado.

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El mecanismo de la cafetera es extremadamente simple. Un recipiente cilindríco, normalmente de vidrio, y un émbolo con un filtro. En un recipiente calentamos agua y la vertemos en el cilindro, donde habremos colocado el café molido. Tapamos la cafetera, pero sin bajar el émbolo, y dejamos infusionar 4 o 5 minutos. Transcurrido ese tiempo, bajamos el émbolo, llevando el café molido al fondo y dejándonos un rico café para beber.

Cafetera espresso

Llegamos aquí a la categoría reina de las cafeteras, o al menos las que más éxito han tenido en los últimos años: las cafeteras espresso, que son las que se utilizan en bares y cafeterías, pero que también podemos tener en casa.

Su funcionamiento es a la vez sencillo de explicar y complejo de ejecutar. Básicamente se debe calentar agua para que alcance mucha presión (12-15 bares) y hacerla pasar por el filtro donde está el café. El agua a tanta temperatura y presión extrae rápidamente todo el sabor al café y obtenemos una bebida corta, cremosa, intensa y con mucho cuerpo.

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El problema está en que calentar agua y llevarla a tanta presión no es algo tan fácil de conseguir, y es por eso que las cafeteras espresso domésticas todavía son medianamente aparatosas y requieren un mayor mantenimiento.

Su precio es ligeramente superior al resto de tipos de cafeteras, y varía sobre todo en función de la cantidad de presión que son capaces de conseguir o de si pueden moler café en grano.

Cafetera espresso monodosis

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En los últimos años han proliferado las cafeteras espresso monodosis, como las Nespresso, las Dolce Gusto o las Senseo. Tienen como ventaja que son muy fáciles de usar (ponés la cápsula, le das a un botón y ya tenés tu café listo) y como inconveniente que el café que preparan sale mucho más caro, ya que las cápsulas no son baratas.

Su funcionamiento es similar a las espresso convencionales, sólo que consiguen la presión suficiente para elaborar el café dentro de la cápsula, y al tener esta un volumen más pequeño, todo se simplifica, lo que permite que estas cafeteras sean mucho más pequeñas y tengan un mantenimiento mínimo.

FUENTE: Xataca

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